22/01/2009

Buscando a LUCA

El antepasado original de la Tierra fue LUCA, no Adán ni Eva


Hay otro argumento contra el diseño inteligente. Un genetista evolutivo de la Universidad de Montreal, junto con investigadores de las ciudades francesas de Lyon y Montpellier, ha publicado un innovador estudio que caracteriza el antepasado común de todas las formas de vida de la Tierra: LUCA (Last Universal Common Ancestor*). Sus conclusiones, publicadas recientemente en Nature, demuestran que el organismo de hace 3,8 mil millones de años no era la criatura comúnmente imaginada.

El estudio cambia las ideas de la primera vida en la Tierra. ”Se creía, en general, que LUCA fue un organismo al que le gustaba el calor o hipertermofílico. Algo parecido a esos extraños organismos que habitan las calientes fumarolas de las cordilleras continentales en las profundidades de los océanos actuales (unos 90º Celsius)”, dice Nicolas Lartillot, coautor del estudio y profesor de bioinformática en la Universidad de Montreal. ”Sin embargo nuestros datos sugieren que LUCA fue sensible a las temperaturas más altas y que vivió en climas por debajo de los 50 grados.”

Fumarolas hidrotermales
Se pensaba que las fumarolas hidrotermales de las profundidades marinas eran un posible lugar para el origen de la vida y la evolución en sus primeros pasos.
Créditos: MBARI

El equipo de investigación comparó información genética de organismos actuales para caracterizar el antiguo antepasado de toda la vida de la Tierra. ”Nuestra investigación es muy parecida a estudiar la etimología de las lenguas modernas para descubrir cosas fundamentales sobre su evolución”, dice el profesor Lartillot. ”Identificamos rasgos genéticos comunes entre animales, plantas, bacterias y los usamos para crear un árbol de la vida con ramas que representan especies separadas. Todas son ramas del mismo tronco: LUCA, la composición genética que después nosotros caracterizamos más.”

Reconciliando datos contradictorios

Los hallazgos del grupo son un paso importante hacia la reconciliación de ideas sobre LUCA. En particular son mucho más compatibles con la teoría de un primitivo mundo de ARN, en el cual la primera vida en la Tierra se componía de ácido ribonucleico (ARN) antes que de ácido desoxirribunocleico (ADN).

No obstante, el ARN es especialmente sensible al calor y es improbable que permanezca estable a las altas temperaturas de la Tierra primigenia. Los datos del doctor Lartillot y sus colaboradores indican que LUCA encontró un microclima más frío en que desarrollarse, lo cual ayuda a resolver esta paradoja y muestra que los microámbitos jugaron un papel crucial en el desarrollo de la vida en la Tierra.

Fumarolas hidrotermales
La vida más antigua pudo haber utilizado el ARN para funciones actualmente desempeñadas por el ADN y las proteínas.

Del ARN al ADN: la prueba de la evolución

”Es sólo en un paso subsiguiente que los descendientes de LUCA descubrieron la más termoestable molécula de ADN, que adquirieron independientemente (presumiblemente de virus) y la utilizaron para reemplazar el viejo y frágil vehículo de ARN. Este invento les permitió abandonar los pequeños microclimas fríos, evolucionar y diversificarse en una multiplicidad de sofisticados organismos que pudieron soportar el calor”, añade el doctor Lartillot.

*Último Antepasado Común Universal



Nota:
Enlace al original: Pluriversia
Enlace al original en inglés: Looking at LUCA
Fuente: Astrobiology Magazine
Traductor: Fernando Muñoz Sagasta

10/01/2009

Una clase magistral de filosofía

Los filósofos siempre han sido mal comprendidos, y más si han osado tener tendencias krausistas en un país tan poco dado a las innovaciones pedagógicas como España. Muestra de ello es la carta que aquí dejo de Menéndez Pelayo a su amigo Antonio Rubio el 30 de mayo de 1874. Habla principalmente del modelo de docencia que ejercía, a finales del XIX, el catedrático de metafísica Nicolás Salmerón. Ya sé que seguramente muchos de los que lean esta carta le darán la razón la razón a Menéndez Pelayo, pero qué queréis que os diga, a mi me encanta la crítica que se le hace ya que pone en evidencia la corta vista de algunos y muestra la quintaesencia de la filsofía. También sé que con estas ideas pocos serán los que se inclinarán por el estudio de la filosofía, y mucho menos por leer mis divagaciones blogservadoras en busca de la sabiduría. Pero, es que las cosas son como son: si entiendes lo que un filósofo dice a la primera, es que no se ha expresado bien (o es que escribió un libro para ganar el premio Planeta). Leed sobre todo lo que resalto en negrita y gozad de una clase magistral de filosofía.

«Hoy, mi queridísimo Antonio, estoy lleno de temores y sobresaltos. Figúrate que el Sr. D. Nicolás Salmerón y Alonso, ex-presidente del Poder Ejecutivo de la ex-República Española y catedrático de Metafisica en esta Universidad, entra el día pasado en su cátedra y después de limpiarse el sudor, meter la cabeza entre las manos y dar un fuerte resoplido, pronuncia las siguientes palabras, que textualmente transcribo, sin comentarios ni aclaraciones: 'Yo (el ser que soy, el ser racional finito) tengo con Vds. relaciones interiores y relaciones exteriores. Bajo el aspecto de las interiores relaciones, nos unimos bajo la superior unidad de la ciencia, yo soy maestro y Vds. son discípulos. Si pasamos á las relaciones exteriores, la Sociedad exige de Vds. una prueba; yo he de ser examinador, Vds. examinandos. Tengo que hacerles a Vds. dos advertencias, oficial la una, la otra oficiosa. Comencemos por la segunda. Como amigo, debo advertirles a Vds. que es inútil que se presenten a exámen, porque estoy determinado a no aprobar a nadie, que haya cursado conmigo menos de dos años. No basta un curso, ni tampoco veinte para aprender la Metafísica. Todavía no han llegado Vds. a tocar los umbrales del templo de la ciencia. Sin embargo, por si hay alguno que ose presentarse a examen, debo advertirle oficialmente que el examen consistirá en lo siguiente: 1º Desarrollo del interior contenido de una capital cuestión en la Metafísica dada y puesta, cuestión que Vds. podrán elegir libremente. 2º Preguntas sobre la Lógica subjetiva. 3º Exposición del concepto, plan, método y relaciones de una particular ciencia filosófica, dentro y debajo de la total unidad de la Una y Toda Ciencia'. Como nos quedaríamos todos al oír semejantes anuncios, puedes figurártelo, considerando que Salmerón no nos ha enseñado una palabra de Metafísica, ni de Lógica subjetiva, ni mucho menos de ninguna particular ciencia (como él dice), pues en todo el año no ha hecho otra cosa que exponernos la recóndita verdad de que la Metafísica es algo y algo que a la Ciencia toca y pertenece, añadiendo otras cosas tan admirables y nuevas como esta, sobre el conocer, el pensar, el conocimiento que (palabras textuales) 'es un todo de esencial y substantiva composición de dos todos en uno, quedando ambos en su propia sustantividad, o más claro, el medio en que lo subjetivo y lo objetivo comulgan' y explicando en estos términos la conciencia, como medio y fuente de conocimiento. 'Yo me sé de mí (¡horrible solecismo!) como lo uno y todo que yo soy, en la total unidad e integridad de mi ser, antes y sobre toda última, individual, concreta determinación en estado, dentro y debajo de los límites que condicionan a la humanidad en el tiempo y en el espacio'. En tales cosas ha invertido el curso y ahora quiere exigirnos lo que ni nos enseñó ni nosotros hemos podido aprender. Esto te dará muestra de lo que son los Krausistas, de cuyas manos quiera Dios que te veas siempre libre. Por lo tanto he determinado examinarme aquí de Estudios críticos sobre Aut. Griegos e Historia de España, y después al paso que voy a Santander, me detengo en Valladolid y me examino allí de Metafísica, librándome así de las garras de Salmerón.»

06/01/2009

El lugar del cristianismo en una sociedad plural

¿De qué tipo de reconocimiento es objeto el cristianismo en las diferentes sociedades a la altura del siglo XXI? La pregunta es importante, porque la respuesta influye tanto en la autoestima de los cristianos como en la fiabilidad del mensaje. El mensaje de una religión que tiene mala prensa está desacreditado de antemano. La respuesta a esta pregunta es completamente distinta en las distintas sociedades. Pero, limitándonos a las que nos son más próximas, cabría decir que en algunos países el cristianismo es sumamente apreciado, bien por haber ganado el crédito en su apuesta por los pobres, bien por la posición dominante de la Iglesia en la sociedad. Mientras que en otras, como la española, existe una clara polarización de posiciones. Algunos grupos católicos viven como si la nuestra no fuera una sociedad plural, como si el monismo nacionalcatólico siguiera vigente. Mientras que en los restantes sectores, que son mayoritarios, el tema religioso es «socialmente incorrecto», de suerte que el creyente ha de practicar la autocensura si no quiere ser excluido del libro de los que tienen derecho a la existencia.

Esta situación es, obviamente, perversa en sus dos polos. Por una parte, es una radical hipocresía de las sociedades supuestamente pluralistas y tolerantes que las gentes no puedan expresar su pertenencia religiosa, cuando a todo el mundo le es dado ¿como debe ser? expresar pertenencias nacionales, sexuales o futbolísticas. Ésta no sólo es una situación injusta, sino que está estrechamente relacionada con el futuro del cristianismo, porque, a fin de cuentas, el futuro de las religiones depende mucho de que los creyentes crean realmente que tienen entre las manos algo muy valioso para la vida personal y compartida. Y depende también mucho de que la pertenencia a una comunidad creyente se considere con toda normalidad como una de las que forman parte de eso que ha dado en llamarse «ciudadanía compleja». Si la ciudadanía compleja es la que no arrumba las diferencias, sino que acoge en su seno las diferencias, como puedan ser las sexuales o las lingüísticas, igualmente habrá de acoger las diferencias religiosas y reconocer que ésa es una forma de identidad tan respetable al menos como otras. Y no sólo porque otra cosa es discriminación y exclusión injusta, sino porque si la identidad religiosa no es reconocida como algo normal y valioso, la historia que puede contar el creyente está desacreditada de antemano. Ciertamente, todas las dimensiones de la cultura se nutren de tradiciones y de historia, y si algunas tradiciones y algunas historias dejan de ser contadas por censura y por autocensura, difícilmente se va a recurrir a ellas para responder a las preguntas vitales. Por eso, junto a la leyenda negra es importante también contar la leyenda blanca, la de los que se dejaron y se dejan la piel desde la vivencia religiosa, que no es sólo la del amor a Dios, sino también la vivencia del amor al otro. Cierto que la leyenda negra no es tal leyenda, sino triste realidad, pero igual de cierto es que tampoco la leyenda blanca es tal leyenda, sino gozosa realidad. Es la que cuentan las noticias, cuando anuncian que todos han abandonado un país en guerra, excepto los misioneros, mujeres y varones que se comprometieron vitalmente con gentes a las que no quieren abandonar. Pero no lo dicen sólo las noticias, sino que conocemos a muchos de ellos, que han entregado su vida a tumba abierta por una convicción de fe religiosa, hecha a la vez de amor a Dios y de entrega a los otros.

No sé si coinciden con los canonizados públicamente. Son los que apostaron y apuestan por lo débiles, los que arriesgaron y arriesgan por los sin éxito, los que ponen razón y sentimiento al servicio de los sin voz. Las miríadas de mujeres y varones que han creído y creen en Jesús de Nazareth. También su historia hay que contarla desde los orígenes, porque son los que redefinen y negocian la identidad cristiana.
(Adela Cortina, "El futuro del cristianismo en una sociedad plural", Veritas nº 13, 2005, pp. 100-101 )