12/10/2008

El coñazo del desfile de las fuerzas armadas

Pues sí, a nadie se le escapa que el desfile de las fuerzas armadas es un auténtico coñazo. Dos horas aguantando filas de soldaditos a los que parece que les han dado cuerda y luciendo tanques oxidados y camiones los cuales posiblemente ya no pasarían la ITV no es algo que resulte muy atractivo, además de que es anacrónico. Personalmente prefiero celebrar la fiesta nacional siguiendo nuestras peculiares tradiciones, a saber, levantándome más allá de las 10 de la mañana, poniéndome el chándal, los calcetines blancos, los zapatos de domingo y una camisa de cuadritos, marchando al bar para hacerme una cazalla, comer una buena paella y luego echarme una siestecita de un par de horas. Ahora bien, si hay que ir al desfile se va, y comprendo que mis políticos lo tengan que hacer; ellos representan aquello que todos quisiéramos ser y no somos: funcionarios bien pagados, que cobran por ocupar un asiento. Más me cuesta, por el contrario, entender a aquellos que cogen su banderita y se van al desfile rumiando no sé qué argumento de que la patria lo es todo. Qué quieres que te diga, la patria somos todos pero esto no es EE.UU. en donde se confunde la patria con cantar el himno nacional al inicio de un partido de baseball.

Es por eso que el año pasado cuando el señor Rajoy, pensando que se presentaba a las elecciones a presidente de la república española, y no que luchaba simplemente por ser un primer ministro, bandera en fondo y propaganda en mano, lanzó un vídeo en el cual pedía que todos celebrásemos con orgullo el día de la fiesta nacional, no pude más que reírme un buen rato de la solemne sandez. "Yo estoy orgulloso de ser español. Sé que los españoles también lo están. Por eso, pido a todos que, por encima de cualquier diferencia ideológica, el 12 de octubre lo manifiesten con franqueza. Porque somos una nación y queremos celebrarlo" Qué hermosas palabras las del señor Rajoy. Sin embargo un año después, ante la escucha indiscreta de los ya famosos micrófonos no apagados, va y suelta: "Mañana tengo el coñazo del desfile... en fin, un plan de los más apasionante". Mira por donde que don Mariano estaba pensando en su chándal y no en la cazalla porque él es de Galicia, pero quizás sí en su orujo de hiervas acompañado de un Montecristo nº 4. Al final resulta que estos exaltados de la bandera son como todos nosotros y comparten nuestro único valor común: la siesta. Sin embargo, me toca mucho las narices que en un comunicado diga que eso es una expresión privada. Va a ser verdad eso de que los vicios privados son las virtudes públicas; para eso presume de liberal. Pero yo tengo para esta actitud otro nombre: hipocresía.

Haciendo una sencilla regla de tres y aplicando la lógica me da por pensar entonces que estos señores de la bandera y amantes del desfile en su foro privado piensan que España es un coñazo, la bandera es un coñazo, la nación es un coñazo, el pueblo español es un coñazo, la solución de la crisis es un coñazo, la unidad de España es un coñazo, la paz y la libertad es un coñazo, y la democracia es un coñazo. Si hay que ensalzar toda esta patraña se hace, pero no olvidemos que en trasfondo de tanta palabrería subyace el ensalzamiento de lo único que para ellos, en su fuero privado por supuesto, jamás será un coñazo, y son sus santos cojones. No podría ser de otra forma, en sus archicaducos planteamientos de macho ibérico lo contrario a coñazo es aquello que tiene un par de cojones, lo cual implica que es cojonudo, y ellos, por supuesto, lo son.

10/10/2008

Sainete valenciano

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05/10/2008

Yo también crecí en los 80

Por cambiar algo la temática del blog, que últimamente se está volviendo visceralmente monotemática, reflexionaré un poco sobre el pasado. Cualquier tiempo pasado tan sólo fue anterior, pero siempre nuestro pasado es vivenciado como algo único. El mío como bien sabéis fue la década de los 80.

04/10/2008

Cartas desde la celda

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¿Hasta cuando van a durar con sus despropósitos estos señores de Consellería? ¿Por qué no se dedican a hacer política donde se ha de hacer, en el parlamento, y dejan de utilizar a los alumnos y profesores como armas arrojadizas para sus intereses partidarios?
SOMOS PERSONAS Y CIUDADANOS, NO PEONES EN UN TABLERO DE AJEDREZ.