El hecho de que un organismo tenga experiencias conscientes significa, básicamente, que hay algo que se siente por parte de un organismo. A esto le denomina “experiencia” y constituye el carácter subjetivo de la mente consciente. Desde la filosofía escolástica y la fenomenología el carácter subjetivo, ese “qué se siente” se ha denominado qualia, como es precisamente el sabor peculiar de chocolate o vainilla. Ahora bien, sucede que cuando uno examina cualquier carácter subjetivo resulta imposible decirlo. La razón de esta inefabilidad es que cada fenómeno subjetivo está conectado con un solo punto de vista.
Los qualia son las experiencias subjetivas de nuestra mente. Así, por ejemplo, los qualia emotivos y los qualia perceptivos serían por definición dos tipos de experiencias distintas; a su vez, los qualia olfativos y los qualia visuales serían dos tipos de experiencias perceptivas distintas; y, dentro de los qualia olfativos, los qualia de azufre y los qualia de naranjas serían también distintos. Todos estos qualia son distintos en la medida en que las experiencias correspondientes son fenomenológicamente distintas: tener o vivir una emoción es distinto a tener una percepción, pero también ver es diferente que oler, como también son distintos el olor del azufre y el olor de las naranjas.
Sin embargo, no hay consenso en la comunidad filosófica y científica sobre la existencia de los qualia. Así Dennett rebate la existencia de los qualia considerando que son disposiciones complejas de los circuitos cerebrales. No hay pues color en nuestra mente en el sentido de la propiedad subjetiva adicional a cualquier estado neurofisiológico; aquello que es la manera en que se nos presentan las cosas. Nosotros podemos comparar ciertas características de los colores, podemos determinar qué verde es más brillante observando dos muestras distintas de dicho color; o podemos decidir que es más oscuro el azul del Mar Pacífico que el del Caribe comparando dichos colores, según los recordamos, en nuestro ojo de la mente. Ahora, una máquina es también capaz de realizar comparaciones de este tipo.
Por su parte Crick y Koch consideran que los qualia son convincentes representaciones simbólicas de una endiablada cantidad de información simultánea relacionada con una percepción, que viene a ser el significado de lo simbolizado por los qualia. Los correlatos neuronales de la consciencia obtienen su significado de sus relaciones sinápticas con otros grupos de neuronas. Los qualia son, de esta forma, una eficaz representación simbólica del inmenso almacén de información simultánea inherente a ese significado. Digamos que son un método abreviado para codificar todos estos datos. Por lo tanto, podemos hablar de la realidad de los qualia; éstos son procesos cerebrales con una función e información propia y que se refleja en la experiencia fenoménica que tenemos de la realidad externa a nosotras mismos, y que producen las sensaciones subjetivas de nuestra mente. Los qualia son reales.
06-may-2008
La realidad de los qualia
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1 comentarios:
Yo no soy experta en el tema, y lo cierto es que es la primera vez que leo algo sobre este tema, pero tengo una conclusión, y aunque pueda estar equivocada o pueda no ser adecuada, es la experiencia que yo me llevo de este texto.
Para mi, los qualias, si bien podrian perfectamente no existir, podrian ser tambien que su existencia nos sea necesaria. Quizás los necesitemos para poder comprender otros procesos mas complejos, grandes o pequeños de la mente humana. Quizás su única utilidad nos sea la del estudio, pero si así fuera, tendrían un motivo para existir, asique serían en cierta forma reales.
Creo que no sería la primera vez en la historia que el hombre recurre a algo que no existe para poder avanzar.
Si estoy tremendamente perdida, o si he confundido toda la historia, perdonadme, pero realmente, no soy experta en el tema.
Saludos.
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